Conjunto Monumental de Santo Domingo
El Conjunto Monumental de Santo Domingo representa uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad de Lorca, en la Región de Murcia. Este complejo arquitectónico, situado en pleno centro histórico de la conocida como Ciudad del Sol, constituye un testimonio excepcional del arte barroco regional y de la profunda devoción mariana que ha marcado la identidad lorquina durante siglos. Declarado Bien de Interés Cultural, el conjunto integra la antigua iglesia conventual, la espléndida Capilla del Rosario, el claustro renacentista y el prestigioso Museo de Bordados del Paso Blanco (MUBBLA), conformando un itinerario cultural imprescindible para quienes deseen conocer la esencia de la Semana Santa de Lorca, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Actualmente, este monumento histórico-artístico es la sede del Paso Blanco, una de las dos cofradías principales de los desfiles bíblico-pasionales lorquinos, cuyo extraordinario patrimonio textil bordado en sedas y oro ha alcanzado fama mundial. La visita al Conjunto Monumental de Santo Domingo permite adentrarse en cinco siglos de historia, desde la llegada de los frailes dominicos en el siglo XVI hasta la actualidad, pasando por las devastadoras consecuencias de la Guerra Civil y los terremotos de 2011, superados gracias a una admirable labor de restauración que ha devuelto su esplendor a este tesoro patrimonial.
Contenido
- 1 Orígenes y evolución
- 2 Datos prácticos
- 3 Arquitectura e identidad visual del complejo religioso
- 4 La Capilla del Rosario
- 5 Tesoros artísticos y patrimonio escultórico
- 6 MUBBLA: primer museo de bordados artísticos del mundo
- 7 Celebraciones y actos anuales
- 8 Anécdotas y particularidades
- 9 Preguntas frecuentes
- 10 Enlaces de interés
- 11 Templos
Orígenes y evolución
La historia del Conjunto Monumental de Santo Domingo se remonta al año 1547, cuando un grupo de frailes de la Orden de Predicadores —más conocidos como dominicos— estableció en Lorca un nuevo convento de su orden religiosa. Los religiosos edificaron su casa conventual sobre los terrenos donde anteriormente se alzaba la ermita de Nuestra Señora de la Piedad, iniciando así la construcción de un complejo que marcaría profundamente la vida religiosa y cultural de la ciudad durante los siglos venideros.
Desde 1551 comenzó la construcción de la iglesia que hoy conocemos, un proyecto arquitectónico ambicioso que se prolongaría durante décadas y que experimentaría múltiples ampliaciones y reformas. La portada barroca del templo, uno de sus elementos más destacados, fue labrada en 1608 por el maestro cantero Andrés de Goenaga, el mismo artífice que realizó otras obras señeras en Lorca, como la portada de la Iglesia de San Francisco y la portada del lado de la Epístola de la Colegiata de San Patricio. Esta portada constituye un magnífico ejemplo del barroco español del primer tercio del siglo XVII, con un tratamiento escultórico de gran calidad que anticipa el esplendor decorativo que caracterizaría el conjunto.
El claustro conventual, elemento arquitectónico fundamental en cualquier establecimiento monástico, fue construido según diseño de Pedro Milanés en 1646. Posteriormente, en 1650, se añadió un segundo cuerpo de arcadas realizado por Antonio de la Rosa, completando así una estructura de dos plantas que otorgaba al conjunto una monumentalidad característica de los grandes conventos españoles. Del claustro original se conservan actualmente tres de sus cuatro lados, que tras los terremotos de 2011 han sido objeto de una minuciosa restauración que ha permitido recuperar la arquería y devolverla a su emplazamiento original.
A finales del siglo XVII, el templo experimentó importantes reformas que modificaron sustancialmente su aspecto interior. La más significativa fue la incorporación de una falsa bóveda de cañón de yesería que cubrió la nave principal, ocultando el artesonado de madera que había coronado el edificio desde su construcción. Ya en el siglo XVIII, se completó la fachada actual y se realizaron los retablos de las capillas laterales, muchos de los cuales, lamentablemente, se perdieron durante la Guerra Civil española.
Datos prácticos
Información esencial
El Conjunto Monumental de Santo Domingo se encuentra ubicado en la calle Santo Domingo, número 8, en pleno casco histórico de Lorca, formando parte del barrio de La Alberca, entrada natural al Conjunto Histórico-Artístico de la ciudad, declarado Bien de Interés Cultural en 1964. Su céntrica localización facilita el acceso tanto a pie como en transporte público, encontrándose a escasa distancia de otros monumentos emblemáticos como la Colegiata de San Patricio o el Palacio de Guevara.
Las visitas al MUBBLA (Museo de Bordados del Paso Blanco) siguen los siguientes horarios:
| Días | Horario de mañana | Horario de tarde |
|---|---|---|
| Lunes a sábado | 10:30 a 14:00 h | 17:00 a 20:00 h |
| Domingos y festivos | 10:30 a 14:00 h | Cerrado |
| Días especiales | Cerrado 25 de diciembre, 1 y 6 de enero | |
Para más información y reservas, se puede contactar en el teléfono +34 968 46 18 13 o mediante correo electrónico en reservas@mubbla.org. También es posible consultar la página web oficial www.mubbla.org donde se actualizan actividades especiales, exposiciones temporales y posibles modificaciones de horarios.
Las tarifas de entrada son muy asequibles: la tarifa general asciende a 2,50 €, mientras que la tarifa reducida para grupos (máximo 20 personas), jubilados y estudiantes es de 2,00 €. Los menores de 12 años entran gratuitamente. El museo está distinguido con el Sistema Integral de Calidad Turística en Destino (SICTED) y es miembro del ICOM (Consejo Internacional de Museos), lo que garantiza estándares de conservación y gestión de primer nivel.
Arquitectura e identidad visual del complejo religioso
Desde el punto de vista arquitectónico, el Conjunto Monumental de Santo Domingo presenta una interesante evolución que refleja los diferentes momentos constructivos y las sucesivas intervenciones a lo largo de cinco siglos. La iglesia conventual, hoy reconvertida en el MUBBLA, responde a la tradicional estructura de planta basilical característica de los templos dominicos: una única nave central flanqueada por seis capillas laterales a cada lado, que se comunican entre sí y se abren mediante arcos entre los contrafuertes. El coro alto se sostiene mediante un gran arco carpanel, solución técnica habitual en la arquitectura religiosa del siglo XVI.
La cabecera original era plana, aunque actualmente ha desaparecido para adaptarse a la función museística del espacio. En el siglo XVII, el conjunto fue cubierto por un artesonado de madera de factura sencilla que posteriormente, ya en el XVIII, sería ocultado cuando se acometió la redecoración del templo. Esta importante reforma incorporó un programa ornamental de corte rococó, con elegantes molduraciones y una impresionante bóveda de estuco reforzada con arcos fajones que sigue la estructura de medio cañón, confiriendo al espacio una sensación de amplitud y luminosidad características del barroco tardío.
La portada barroca labrada por Andrés de Goenaga en 1608 constituye uno de los elementos de mayor valor artístico del conjunto. Como nota curiosa, el artista decidió incluir entre los elementos vegetales que adornan el entorno motivos propios del campo lorquino: una vara de chumbera, una rama de trigo y otra de junco, como homenaje a la tierra que acogía la obra. Este detalle de naturalismo regionalista convierte la portada en un testimonio único de la voluntad de los artistas barrocos de vincular sus creaciones con el territorio y sus gentes.
El claustro, del que se conservan tres de sus cuatro lados, presenta una elegante arquería de dos cuerpos superpuestos. Tras los terremotos de mayo de 2011, que causaron graves daños en la estructura, se llevó a cabo una compleja labor de restauración que incluyó la recuperación de 560 piezas sigladas que habían sido retiradas tras el seísmo. Durante las excavaciones arqueológicas realizadas en el marco de estas obras aparecieron bajo el nivel del pavimento de la calle las basas y parte de los fustes de las columnas de las arquerías, lo que permitió recolocar el monumento en su emplazamiento original y recuperar la lectura arquitectónica completa del conjunto. La restauración, que supuso una inversión cercana a los 500.000 euros, empleó métodos tradicionales como morteros de cal hidráulica y ajustes con cuñas de madera, respetando las técnicas constructivas originales.
La Capilla del Rosario
Adosada a la iglesia de Santo Domingo en el lado de la Epístola se encuentra la Capilla del Rosario, edificio que por sus particulares características espaciales, arquitectónicas y decorativas alcanzó desde muy pronto la categoría de iglesia con personalidad y funciones independientes. Esta capilla fue erigida como nueva sede para la Cofradía del Rosario, fundada en el siglo XVI, y en ella se conmemoraba anualmente desde 1571 la victoria de la armada cristiana frente a los turcos en la batalla de Lepanto.
La construcción de la capilla actual comenzó en 1707 siguiendo los planos de Toribio Martínez de la Vega, maestro mayor de las obras de la Diócesis de Cartagena. Las obras se vieron sometidas a continuos retrasos debido a la escasez de medios económicos de la cofradía, por lo que el proyecto se prolongó durante décadas. No fue hasta 1717 cuando quedaron concluidas la capilla mayor y el camarín. La portada sería contratada en 1740 al cantero Pedro Bravo Morata, artista que también intervino en obras importantes como el claustro del antiguo convento de la Merced de Lorca y fue colaborador de Uzeta en las salas capitulares de la Colegiata de San Patricio.
Arquitectónicamente, la Capilla del Rosario presenta planta de cruz latina con una única nave, capillas-hornacinas entre los contrafuertes y una magnífica cúpula sobre tambor en el crucero. La nave central se encuentra cubierta mediante bóveda de cañón, mientras que la cabecera presenta un plan ochavado con acceso al camarín de la Virgen del Rosario en la Epístola y a la sacristía en el Evangelio, rematándose con una bóveda de horno. El transepto es ajustado, y desde el lado del Evangelio se accede directamente al MUBBLA.
La portada de la capilla constituye un excelente ejemplo del barroco ornamental del siglo XVIII. El vano de acceso al interior está flanqueado por columnas de capitel corintio. Sobre el arco de la puerta, dos ángeles portan un escudo, y por encima se dispone un frontón de perfil mixtilíneo, es decir, formado por líneas curvas y rectas que le confieren un movimiento característico del barroco avanzado. Coronando el conjunto se sitúa una hornacina decorada con venera y ricamente adornada con motivos en relieve que alberga una imagen en piedra de la Virgen con el Niño. Cabe destacar que la portada sufrió un recorte en el año 1936 para ensanchar el paso procesional, pérdida que arrancó desde el arco y supuso la desaparición de gran parte de la piedra de ambos lados.
Tesoros artísticos y patrimonio escultórico
El interior de la Capilla del Rosario atesora un conjunto artístico de primer orden que justifica por sí solo la visita al complejo monumental. El elemento más sobresaliente es, sin duda, la decoración pictórica de la cúpula, realizada por el pintor lorquino Baltasar Martínez Fernández de Espinosa entre 1743 y 1744. Estas pinturas al temple representan la Apoteosis del Rosario, composición que gira en torno a la efigie de la Virgen del Rosario con el Niño Jesús en brazos. La figura de la Virgen porta un rosario que es besado por Santo Domingo de Guzmán en actitud reverencial, mientras Santa Catalina de Siena se postra ante Jesús portando el libro de la Doctrina Divina en la mano izquierda. Todo el conjunto se encuentra rodeado de una corte de ángeles y querubines envueltos en una luz dorada y nubes, presididos por un Espíritu Santo irradiando luz, creando un efecto de gloria celestial que eleva la mirada y el espíritu del devoto.
Bajo el coro de la capilla se conserva una pintura mural en la que se representa la batalla de Lepanto, suceso bélico que se convirtió en una representación habitual en capillas bajo la advocación del Rosario, ya que la armada cristiana se encomendó a la Virgen del Rosario antes del combate y atribuyó a su intercesión la victoria sobre la flota otomana.
El retablo mayor, cuya traza se atribuye al tallista José Ganga Ripoll (concluido en 1747), representa una obra excepcional del rococó lorquino. Lamentablemente, sufrió graves daños durante la Guerra Civil española, pero entre 1992 y 1995 fue magistralmente reconstruido siguiendo fotografías del original. El retablo destaca por su refinamiento ornamental y por la luminosidad que aporta al conjunto gracias al pan de oro que lo reviste. La parte central muestra la hornacina destinada a exhibir la imagen de Nuestra Señora del Rosario, que ocasionalmente se tapaba con un bocaporte donde se representaba una apoteosis de la misma advocación mariana en un lienzo también atribuido a Baltasar Martínez Fernández de Espinosa.
Las calles laterales del retablo, delimitadas por columnas, cobran especial importancia como sustentantes de los motivos iconográficos vinculados a la devoción del Rosario: las escenas de los Misterios enmarcadas por molduras mixtilíneas. Como curiosidad, entre los elementos vegetales que adornan el retablo, el artista incluyó una vara de chumbera, una rama de trigo y otra de junco, idéntico homenaje al campo lorquino que encontramos en la portada exterior del convento. En 1766, Ignacio Castell realizó las tallas del camarín, completando así un conjunto decorativo de gran coherencia estilística.
En un altar del crucero se venera la imagen de la Virgen de la Amargura, titular del Paso Blanco, obra maestra del escultor murciano José Sánchez Lozano realizada en 1949. Esta imagen vino a sustituir a la anterior talla, obra del célebre Francisco Salzillo fechada hacia 1756, que fue destruida durante la Guerra Civil. La Virgen de Sánchez Lozano representa a María mirando al cielo en el momento posterior a la muerte de Jesús, con los brazos ligeramente elevados y lágrimas de cristal, transmitiendo una emotividad contenida que capta tanto la amargura maternal como la esperanza en la redención. Es una imagen de vestir que destaca por su belleza del natural, con una búsqueda del verismo y la emoción humana. Con la cabeza inclinada y ligeramente alzada, eleva sus ojos grandes y expresivos hacia lo alto en actitud de deprecación celestial. En 1997 fue coronada canónicamente, y en 2008 estrenó su actual trono procesional, portado por 133 costaleros.
Otras imágenes destacadas que se custodian en el conjunto y que procesionan con el Paso Blanco incluyen a San Juan Evangelista, la Santa Mujer Verónica (obra también de Sánchez Lozano de 1950), y el Cristo en la Oración en el Huerto. Asimismo, se conserva el Cristo del Rescate, última escultura realizada por José Sánchez Lozano en 1985, cuando el maestro imaginero tenía 81 años y ya estaba retirado. Aceptó el encargo por el cariño que profesaba al Paso Blanco y por el orgullo que sentía de que una de sus mejores imágenes, la Virgen de la Amargura, fuera la titular de la cofradía.
En la Capilla del Cristo del Rescate, ubicada en la antigua iglesia conventual, se recuperaron antiguas pinturas murales de cierto mérito, también atribuidas al pintor local del siglo XVIII Baltasar Martínez Fernández de Espinosa, artista fundamental en la decoración pictórica del conjunto y cuya obra constituye un testimonio excepcional de la pintura barroca murciana.
MUBBLA: primer museo de bordados artísticos del mundo
El Museo de Bordados del Paso Blanco (MUBBLA) abrió sus puertas en 1995 en la antigua iglesia conventual de Santo Domingo, convirtiéndose en el primer museo de bordados artísticos del mundo y obteniendo la Mención Nacional de Calidad del Ministerio de Turismo. Su objetivo primordial es custodiar, estudiar, conservar e investigar el patrimonio textil del tesoro artístico del Paso Blanco, entre los que destacan seis Bienes de Interés Cultural (BIC) que se exhiben en la denominada Cámara de las Maravillas, espacio dotado de un sofisticado programa de conservación que garantiza la preservación de estas obras maestras del arte textil.
El museo alberga más de 1.500 piezas bordadas a mano en sedas y oro, atesorando trabajos desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. El bordado artístico en Lorca tiene su origen en 1535, cuando se comenzaron a confeccionar bordados para la Colegiata de San Patricio. A lo largo de los siglos, esta tradición se ha convertido en una de las señas de identidad de la Semana Santa lorquina, única en el mundo por sus bordados en seda y oro, lo que unido a la espectacularidad de sus desfiles bíblico-pasionales le valió la denominación como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Actualmente, los bordados de la colección se realizan en los Talleres Virgen de la Amargura por virtuosas bordadoras profesionales, dirigidos por una comisión artística y utilizando técnicas ancestrales que se han transmitido de generación en generación.
Entre las piezas más destacadas del museo se encuentran el manto de la Virgen de la Amargura, realizado entre 1915 y 1925 bajo la dirección inicial de Emilio Felices y concluido por José Cánovas, y su palio, que se compone de cuatro paños bordados en sedas con escenas de la Pasión unidos a otros tantos bordados en oro calado con dibujo gótico. Estos trabajos se realizaron en la célebre «técnica del punto corto» y atesoran cuatro declaraciones como Bien de Interés Cultural, el conjunto con más declaraciones de toda España. También destaca el estandarte de la Oración en el Huerto, cuya belleza y perfección técnica justifican su protección patrimonial.
La exposición permanente incluye igualmente carros procesionales, armaduras, estandartes, tronos y una amplia representación de los grupos bíblicos que desfilan cada Semana Santa, ofreciendo al visitante una comprensión completa de la riqueza y complejidad de los desfiles lorquinos. Vídeos explicativos y paneles interpretativos complementan la visita, permitiendo conocer tanto los aspectos técnicos del bordado como el significado religioso y cultural de cada pieza. El MUBBLA, distinguido con el sello SICTED y miembro del ICOM, recibe anualmente cerca de 95.000 visitantes, consolidándose como uno de los principales atractivos turísticos de Lorca.
Celebraciones y actos anuales
La Capilla del Rosario es la sede religiosa del Paso Blanco y acoge a lo largo del año un completo programa de celebraciones litúrgicas y actos devocionales. Las misas regulares se celebran en fechas señaladas, especialmente aquellas vinculadas a la advocación del Rosario y a la Virgen de la Amargura. Entre las celebraciones más destacadas del calendario anual figuran:
El primer domingo de cada mes se celebra el rezo del Santo Rosario, manteniendo viva la tradición dominica que dio origen a la cofradía. El 5 de mayo, coincidiendo con el Día de la Madre, tiene lugar el rezo del Santo Rosario y Misa Solemne, fecha de especial significado para los devotos de la Virgen de la Amargura. El 12 de septiembre se conmemora el aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Amargura, acontecimiento que tuvo lugar en 1997 en la Plaza de España de Lorca, con rezo del Santo Rosario y Misa Solemne.
El 2 de febrero, Festividad de la Candelaria, se realiza la Fiesta de la Luz y de la Vida en la Capilla del Rosario, acto pensado especialmente para acercar la figura de María a los niños. Durante la Semana Santa, el Conjunto Monumental de Santo Domingo se convierte en el epicentro de la actividad del Paso Blanco. El Martes Santo se celebra el Triduo a la Santísima Virgen de la Amargura. El Viernes Santo —Día Blanco y día grande de la Semana Santa de Lorca— la Virgen de la Amargura preside la procesión, saliendo de la Capilla del Rosario a las 20:00 horas. Antes de la medianoche, la imagen habrá entrado en la carrera de la Avenida Juan Carlos I, donde recibirá una impresionante lluvia de pétalos y claveles blancos lanzados desde los balcones y tribunas, mientras los cofrades gritan vivas a la «Virgen Guapa», a la «Reina de los Claveles» y a la «Reina de Lorca».
Durante el año 2024, con motivo del 75º aniversario de la llegada de la imagen de José Sánchez Lozano a la ciudad, el Obispado de Cartagena concedió un Tiempo Jubilar con carácter diocesano a la cofradía, celebrándose actos especiales como el besamanos extraordinario a la Virgen de la Amargura (del 10 al 12 de septiembre), durante el cual la imagen fue expuesta por primera vez fuera de su trono y de la hornacina de su capilla, situándose en el altar mayor a la altura de los fieles, permitiéndoles contemplar la talla con una cercanía inédita.
Anécdotas y particularidades
El Conjunto Monumental de Santo Domingo atesora numerosas curiosidades y anécdotas que enriquecen su visita. Una de las más sorprendentes es la presencia, tanto en la portada del convento como en el retablo mayor de la Capilla del Rosario, de elementos vegetales propios del campo lorquino: la chumbera, el trigo y el junco. Este detalle, insólito en el arte sacro barroco, constituye un homenaje a la tierra y a sus gentes, mostrando cómo los artistas barrocos supieron vincular lo divino con lo cotidiano, integrando en el discurso religioso la realidad agrícola y paisajística del entorno.
Otra particularidad notable es la pintura mural de la batalla de Lepanto situada bajo el coro de la Capilla del Rosario. Esta representación del enfrentamiento naval de 1571 entre la Liga Santa y el Imperio Otomano aparece en numerosas capillas dedicadas a la Virgen del Rosario en España e Italia, ya que la victoria cristiana se atribuyó a la intercesión de esta advocación mariana. La presencia de esta escena bélica en un espacio de culto evidencia cómo la devoción religiosa y los acontecimientos históricos se entrelazaron en la mentalidad barroca.
El convento de Santo Domingo tuvo una relación especial con San Juan Alcober, dominico que fue notario del convento lorquino y que posteriormente sería misionero en Filipinas y China, donde sufrió martirio. Nacido en Granada en 1694, llegó a Lorca en 1719 tras fracasar su primer intento de embarcar hacia las misiones desde Cádiz. Fue canonizado el 1 de octubre del año 2000 por el Papa Juan Pablo II, convirtiéndose en un santo especialmente vinculado a la ciudad de Lorca y, más concretamente, a la iglesia de Santo Domingo.
La Desamortización de Mendizábal en el siglo XIX supuso un punto de inflexión en la historia del conjunto. La antigua iglesia conventual pasó a gestión privada, cegándose la conexión con la Capilla del Rosario, que permaneció en manos de sus legítimos propietarios: la Orden del Rosario de Lorca, posteriormente conocida como Paso Blanco. Esta división administrativa permitió, paradójicamente, que la Capilla del Rosario conservara su función religiosa y devocional hasta nuestros días, mientras que la iglesia conventual se transformaba en museo, creando una dualidad que enriquece el conjunto.
Los terremotos de mayo de 2011 constituyeron uno de los episodios más dramáticos en la historia reciente del monumento. La Capilla del Rosario, en especial su cúpula, sufrió graves desperfectos. Afortunadamente, se pudo actuar rápidamente montando un gigantesco andamio que aseguró la estructura. La restauración de la cúpula, concluida en abril de 2015, ganó el Premio Regional de Arquitectura, reconocimiento a la magnífica labor de recuperación. El MUBBLA también quedó dañado, pero pudo reabrirse el 29 de diciembre de ese mismo año, siendo el primer edificio visitable de la ciudad en recuperarse tras el seísmo, un símbolo de la capacidad de resiliencia y del compromiso de los lorquinos con su patrimonio.
La restauración del claustro, finalizada en 2023, supuso un verdadero reto arqueológico y técnico. Durante las excavaciones aparecieron bajo el nivel del pavimento las basas y parte de los fustes de las columnas de las arquerías, lo que obligó a adaptar el proyecto sobre la marcha. La recuperación de las 560 piezas sigladas y su recolocación en el lugar de origen con métodos tradicionales (morteros de cal hidráulica, mezcla de áridos ajustados con cuñas de madera, inyección de lechada de cal por gravedad) representa un ejemplo modélico de restauración patrimonial que respeta las técnicas constructivas originales. La inversión total superó los 492.000 euros, financiados por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y el Ayuntamiento de Lorca.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo fue fundado el Convento de Santo Domingo en Lorca?
El convento fue fundado en 1547 por frailes de la Orden de Predicadores (dominicos), edificándose sobre la antigua ermita de Nuestra Señora de la Piedad. La construcción de la iglesia actual comenzó en 1551 y se prolongó durante décadas, experimentando múltiples ampliaciones y reformas en los siglos posteriores.
¿Qué es el MUBBLA y qué se puede ver en él?
El MUBBLA (Museo de Bordados del Paso Blanco) es el primer museo de bordados artísticos del mundo, inaugurado en 1995 en la antigua iglesia conventual. Alberga más de 1.500 piezas bordadas a mano en sedas y oro, incluyendo seis Bienes de Interés Cultural que se exhiben en la Cámara de las Maravillas. La visita permite contemplar el extraordinario patrimonio textil del Paso Blanco, con mantos, palios, estandartes y tronos procesionales de valor incalculable.
¿Cuál es el precio de la entrada al museo?
La tarifa general es de 2,50 € y la tarifa reducida (para grupos de máximo 20 personas, jubilados y estudiantes) es de 2,00 €. Los menores de 12 años entran gratuitamente. Estas tarifas permiten acceder tanto al museo como a la Capilla del Rosario.
¿Quién realizó la imagen de la Virgen de la Amargura que se venera actualmente?
La imagen actual fue realizada por el escultor murciano José Sánchez Lozano en 1949, sustituyendo a la anterior talla de Francisco Salzillo (fechada hacia 1756) que fue destruida durante la Guerra Civil. La Virgen de Sánchez Lozano fue coronada canónicamente en 1997 y es objeto de gran devoción popular en Lorca.
¿Qué horarios tiene la Capilla del Rosario para el culto?
La Capilla del Rosario celebra misas en fechas señaladas del calendario litúrgico, especialmente el primer domingo de cada mes con el rezo del Santo Rosario, el 5 de mayo (Día de la Madre) con Misa Solemne, y el 12 de septiembre (aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Amargura). Durante la Semana Santa acoge los actos propios del Paso Blanco, con especial solemnidad el Viernes Santo cuando la Virgen de la Amargura sale en procesión.
¿Cómo afectaron los terremotos de 2011 al Conjunto Monumental?
Los terremotos de mayo de 2011 causaron graves daños, especialmente en la cúpula de la Capilla del Rosario y en el claustro. Gracias a una rápida intervención y a complejas obras de restauración que se prolongaron varios años, el conjunto ha sido completamente recuperado. La restauración de la cúpula ganó el Premio Regional de Arquitectura en 2015, y el MUBBLA fue el primer edificio visitable de Lorca en reabrirse tras el seísmo.
¿Qué son los bordados declarados Bien de Interés Cultural?
Se trata de seis obras maestras del arte textil del Paso Blanco: el manto de la Virgen de la Amargura, los cuatro paños de su palio, y el estandarte de la Oración en el Huerto. Están realizados en la técnica del «punto corto» con bordados en sedas y oro, y representan el conjunto con más declaraciones BIC de toda España. Se conservan en la Cámara de las Maravillas bajo condiciones especiales de temperatura y humedad.
¿Quién fue Baltasar Martínez Fernández de Espinosa?
Fue un destacado pintor lorquino del siglo XVIII (nacido en 1698) responsable de las magníficas pinturas al temple de la cúpula de la Capilla del Rosario, que representan la Apoteosis del Rosario, así como de las pinturas murales de la Capilla del Cristo del Rescate. Su obra constituye un testimonio excepcional de la pintura barroca murciana y es fundamental para entender la riqueza artística del conjunto.
Enlaces de interés
- MUBBLA – Museo de Bordados del Paso Blanco (Sitio Oficial)
- Paso Blanco de Lorca (Sitio Oficial de la Cofradía)
- Ayuntamiento de Lorca – Portal Oficial
- Lorca Taller del Tiempo – Información Turística
- Turismo Región de Murcia – Información de Lorca
- Región de Murcia Digital – Patrimonio de Lorca
