Iglesia de San Francisco
La Iglesia de San Francisco se erige como uno de los templos más emblemáticos del patrimonio religioso de Lorca, en la Región de Murcia. Ubicada en el cruce de las calles Nogalte y Cuesta de San Francisco, en pleno corazón del casco histórico de la ciudad, esta iglesia católica de estilo barroco es un testimonio excepcional del arte sacro murciano y un referente indispensable para comprender la profunda devoción que caracteriza a la Semana Santa lorquina. Declarada Monumento Nacional en 1982 y posteriormente reconocida como Bien de Interés Cultural, la iglesia alberga en su interior una de las colecciones de retablos barrocos más importantes de la región, siendo el único conjunto que se salvó de la destrucción durante la Guerra Civil española.

Actualmente, San Francisco es la sede religiosa de la Hermandad de Labradores, Paso Azul, una de las principales cofradías de los desfiles bíblico-pasionales de Lorca, declarados Fiesta de Interés Turístico Internacional. El templo custodia las veneradas imágenes de la Santísima Virgen de los Dolores, coronada canónicamente en 1997 y declarada Bien de Interés Cultural en 2023, y el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, ambas piezas fundamentales del rico patrimonio artístico y devocional del Paso Azul. Durante la Semana Santa, la iglesia se convierte en el epicentro de la actividad azul, desde donde parten las procesiones que llenan las calles lorquinas de emoción, fe y arte textil bordado en sedas y oro.
Contenido
Fundación franciscana
Los orígenes de la Iglesia de San Francisco se remontan a mediados del siglo XVI, concretamente al año 1561, cuando la Orden Franciscana estableció su segunda casa conventual en Lorca. El convento, junto con sus dependencias anejas, se construyó extramuros de la ciudad, en el arranque del camino hacia Andalucía, razón por la cual la Orden designó el establecimiento como «el de la Puerta de Nogalte», para distinguirlo de otros conventos franciscanos lorquinos como el «de las Huertas» o «el de San Diego». La primera construcción de la iglesia, de estilo renacentista, se ha atribuido al maestro de obras Domingo de Plasencia, quien proyectó un templo de una sola nave con capillas adosadas entre los contrafuertes y cubierta con artesonado de madera, siguiendo el esquema tradicional de las iglesias conventuales franciscanas.
El primer cuerpo de la portada fue labrado por Lorenzo de Goenaga, el mismo maestro cantero que simultáneamente trabajaba en la portada del lado de la Epístola de la Colegiata de San Patricio. En el cuerpo inferior de la portada se aprecia claramente el esquema de los modelos renacentistas del siglo XVI, en concreto el impuesto por el arquitecto santanderino Jerónimo Quijano, evidenciando la influencia de las corrientes artísticas predominantes en la arquitectura religiosa española del momento.
Ya en el siglo XVII, en torno a 1638, comenzaron las obras de ampliación y remodelación del templo que transformarían sustancialmente su aspecto. El 16 de agosto de ese año, la comunidad franciscana firmó un contrato con dos artífices locales, el cantero Juan Garzón y el albañil Juan Rodríguez, para acometer importantes reformas que incluían la elevación de la altura de la nave principal, la construcción de la torre-campanario y la labra del segundo cuerpo de la portada. Estos trabajos se prolongaron hasta la década de 1650, completando la fachada de severas líneas clasicistas que actualmente podemos contemplar.
Toda la parte de la cabecera —crucero, altar mayor, camarín y dependencias traseras— se comenzó a construir bajo la dirección de Pascual Ventura en 1689, obras que debieron finalizar antes de 1694, año en que se encargó el magnífico retablo de la capilla mayor a Ginés López. A finales del siglo XVII se añadió una decoración posterior a base de rocallas y símbolos de la Orden Franciscana en las pechinas, cubriendo la arquitectura original con un revestimiento barroco que dotó al conjunto de la magnificencia ornamental característica de la época.
Cómo llegar y planificar tu visita
Ubicación y acceso al templo
La Iglesia de San Francisco se encuentra ubicada en el cruce de las calles Nogalte y Cuesta de San Francisco, en el centro urbano de Lorca. El acceso principal se efectúa por la calle Nogalte, donde se sitúa su imponente fachada. La céntrica localización del templo lo convierte en un punto de referencia dentro del itinerario cultural de la ciudad, encontrándose a escasa distancia de otros monumentos emblemáticos como la Colegiata de San Patricio, el Palacio de Guevara o el propio Conjunto Monumental de Santo Domingo.
Para aquellos visitantes interesados en conocer más profundamente el patrimonio del Paso Azul, junto al templo se encuentra el MASS (Museo de Bordados del Paso Azul), ubicado en el antiguo claustro del Convento de San Francisco. Este museo, completamente rehabilitado tras los terremotos del 11 de mayo de 2011, alberga un taller de bordados y una exposición de los principales mantos y tesoros que integran el extraordinario patrimonio textil de la Hermandad de Labradores.
| MASS – Museo de Bordados del Paso Azul | |
|---|---|
| Días | Horario |
| Lunes a sábado | 10:00 a 14:00 h y 17:00 a 19:30 h |
| Domingos | 11:00 a 14:00 h |
| Tarifas: Entrada general: 5 € | Entrada reducida: 4 € | |
| Contacto: Teléfono 968 472 077 | www.pasoazul.com | |
La iglesia permanece abierta para el culto en horarios de misa y durante las celebraciones litúrgicas organizadas por la Hermandad de Labradores a lo largo del año. Para información actualizada sobre horarios de misas y actos especiales, se recomienda consultar directamente con la parroquia de San Mateo, de la que depende actualmente la iglesia de San Francisco, o con la propia Hermandad de Labradores a través de su página web oficial.
Arquitectura y elementos destacados
Desde el punto de vista arquitectónico, la Iglesia de San Francisco presenta una planta característica de las iglesias conventuales del siglo XVI: una única nave central con capillas adosadas entre los contrafuertes y cabecera plana. Aunque de esta primitiva estructura renacentista apenas quedan vestigios debido a las sucesivas reformas, especialmente las acometidas en los siglos XVII y XVIII, el esquema general del espacio interior se ha mantenido, permitiendo identificar la tipología constructiva original.
La portada, diseñada a modo de arco de triunfo, constituye uno de los elementos arquitectónicos más notables del conjunto. Presenta alargadas hornacinas en los intercolumnios y se estructura en dos cuerpos claramente diferenciados. El cuerpo inferior, ejecutado en el siglo XVI por Lorenzo de Goenaga, muestra la influencia directa de los trabajos efectuados en la Colegiata de San Patricio, con un tratamiento clasicista de gran sobriedad. En el segundo cuerpo, añadido en el siglo XVII, aparece una hornacina que alberga una escultura en piedra de la Virgen con el Niño, flanqueada por antepechos con escudos sin labrar. Rematando la portada se aprecia el escudo de Lorca, símbolo de la vinculación del templo con la ciudad y sus instituciones.
La torre-campanario, de factura austera pero esbelta, se compone de cuatro cuerpos y culmina con un chapitel de ladrillo octogonal y piramidal rematado por cuatro pináculos en las esquinas que sostienen una esfera de cobre, veleta y cruz. El reloj de la torre constituye una pieza histórica de gran interés, ya que aún conserva su maquinaria original, testimonio de la tradición relojera que caracterizó a muchos conventos españoles. En el cuerpo de campanas se sitúan dos campanas de distinta procedencia: en el lado norte una campana fundida en Vitoria, y en el lado este otra fundida en Lorca en 1953, evidenciando la continuidad en el uso litúrgico del templo a lo largo de los siglos.
El interior del templo, reformado a comienzos del siglo XVIII, añade una decoración barroca de gran riqueza ornamental sobre la estructura renacentista original. Los retablos, que analizaremos detalladamente en el siguiente apartado, se integran perfectamente en las capillas laterales y la cabecera, creando un conjunto de extraordinaria coherencia estilística que convierte a San Francisco en uno de los templos barrocos más valiosos de la Región de Murcia.
Joyas artísticas
El interior de la Iglesia de San Francisco alberga un conjunto de retablos barrocos de primer orden que constituye, sin lugar a dudas, el principal tesoro artístico del templo. Este conjunto tiene un valor excepcional no solo por su calidad artística, sino también por ser el único que se salvó de la destrucción durante la Guerra Civil española en Lorca, lo que le otorga un carácter testimonial único en el contexto del patrimonio religioso de la ciudad.
El Retablo Mayor, obra de Ginés López fechada en 1694, preside la capilla mayor con su imponente estructura de madera policromada y dorada. Se trata de un retablo barroco compuesto por un cuerpo único de tres calles marcadas por cuatro columnas salomónicas, cuyo característico fuste helicoidal decorado con hojas de vid simboliza la fecundidad de la Iglesia y la sangre de Cristo. La simbología que aparece en el retablo está dirigida a ensalzar a la Orden Franciscana a través de los miembros de la misma que habían sido canonizados, presentando un programa iconográfico que constituye un auténtico catálogo de la santidad franciscana. La construcción del camarín se llevó a cabo en 1771 bajo la dirección de Lucas de los Corrales, y el lienzo de la embocadura fue pintado por Muñoz Frías en 1775. En el camarín se venera la imagen de la Inmaculada, tradicionalmente atribuida al escultor marsellés Antonio Dupar, aunque investigaciones más recientes sugieren que podría corresponder al periodo de construcción del propio camarín, planteándose la hipótesis de que fuera obra de Fernández Caro.
En el crucero derecho se sitúa el magnífico Retablo de San Antonio, obra del siglo XVIII atribuida a Jerónimo Caballero. Realizado en madera policromada y dorada, está dividido en tres calles, albergando la central una hornacina con la imagen de San Antonio de Padua con el Niño. La delicadeza del trabajo escultórico y el refinamiento de la talla lo convierten en una pieza de gran valor dentro del barroco murciano. Este retablo, junto con el situado en el crucero izquierdo, ha sido también atribuido conjuntamente a Jerónimo Caballero y Juan de Uzeta (1730-1735), destacado escultor del grupo lorquino de maestros en piedra que posteriormente realizaría obras tan señeras como las estatuas de la Justicia y la Caridad para el Ayuntamiento de Lorca.
El crucero izquierdo acoge el espectacular Retablo de la Vera Cruz y Sangre de Cristo, también del siglo XVIII y obra de Jerónimo Caballero. Realizado en madera policromada, se divide en tres calles separadas por estípites, ese característico soporte de forma piramidal invertida tan habitual en el barroco español del siglo XVIII. La calle central, de mayor tamaño que las laterales, alberga una hornacina donde se encuentra la Santa Cruz. Coronando el retablo se dispone un relieve de Cristo resucitado, completando así el ciclo de la Pasión y Resurrección. En este retablo se representan diversas escenas en relieve relacionadas con la Pasión de Cristo, y ángeles que portan los instrumentos de la Pasión (arma Christi), creando un conjunto iconográfico de gran intensidad devocional. En el altar se encuentra la magnífica escultura del Cristo Yacente, obra maestra de José Planes realizada en madera policromada. El tórax se presenta levantado, con las costillas perfectamente dibujadas, demostrando el dominio anatómico del escultor murciano. Esta imagen es muy semejante al Cristo yacente de la iglesia de la Asunción de Cieza, también del mismo autor.
El Retablo de la Santísima Virgen de los Dolores, de finales del siglo XVII (1691), es obra de Manuel Caro y se sitúa como retablo menor en el crucero izquierdo. Realizado en madera policromada y dorada, está compuesto por el banco o predela en la parte inferior, un único cuerpo con columnas salomónicas, y todo ello rematado por el ático. En la hornacina central se venera la imagen de la Virgen de los Dolores, obra del célebre escultor valenciano José Capuz Mamano realizada en 1942. Esta imagen vino a sustituir a la anterior Virgen de los Dolores desaparecida durante la Guerra Civil española —se sabe que la escondieron, presumiblemente en el propio templo de San Francisco, pero nunca fue encontrada—. La Virgen de Capuz es una talla de gran belleza y expresividad, que transmite con maestría el dolor maternal de María ante la Pasión de su Hijo. Fue coronada canónicamente el 15 de septiembre de 1997 y declarada Bien de Interés Cultural en 2023, convirtiéndose en el bien más preciado de la Hermandad de Labradores y objeto de intensa devoción popular.
Entre otras obras artísticas destacadas que alberga la iglesia se encuentra la Virgen de la Pera, también conocida como Virgen de la Paz o Virgen de la Bola, imagen sedente de Nuestra Señora y el Niño datada en los primeros años del siglo XVII y atribuida a Cristóbal de Salazar. Procede del antiguo hospital de la Concepción, del que era titular, y que posteriormente se fusionó con el desaparecido hospital de San Juan de Dios. Asimismo, el templo conserva dos cuadros del pintor Camacho Felices, artista fundamental en la pintura murciana del siglo XVIII, que enriquecen el patrimonio pictórico del conjunto.
Mención especial merece el órgano barroco que se conserva en la iglesia, el único de los que quedan en las iglesias lorquinas. Fue reconstruido con elementos de otro anterior en 1826, y aunque actualmente no está en uso, constituye un testimonio excepcional de la tradición musical litúrgica que caracterizó los conventos franciscanos durante siglos.
Cofradía del Paso Azul
En 1838, como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal, el convento de San Francisco no fue subastado sino que pasó mediante permuta a ser propiedad de la Junta Municipal de Beneficencia, convirtiéndose en hospital de beneficencia mientras la iglesia se utilizaba como capilla del mismo. En este momento desapareció la archicofradía de la Vera Cruz y Sangre de Cristo. Será durante los primeros años de la década de los cincuenta del siglo XIX cuando, durante la revitalización de las procesiones lorquinas, se reactivó la Hermandad de Labradores, esta vez con la denominación de Paso Azul, heredera de la archicofradía de la Sangre y de la primitiva Hermandad de Labradores.
Calendario litúrgico y actos devocionales
La Iglesia de San Francisco mantiene una intensa actividad litúrgica a lo largo del año, especialmente vinculada a los actos organizados por la Hermandad de Labradores y a las festividades marianas relacionadas con la Virgen de los Dolores. El templo permanece abierto para el culto en horarios de misas ordinarias, que se celebran siguiendo el calendario de la parroquia de San Mateo, de la que actualmente depende.
El Viernes de Dolores, que se celebra el viernes anterior al Domingo de Ramos, marca el inicio de las celebraciones de Semana Santa para el Paso Azul. Ese día, la iglesia acoge una misa solemne en honor de la Virgen de los Dolores y, por la tarde, tiene lugar la procesión del Viernes de Dolores, heredera directa de las antiguas procesiones de la cofradía de la Sangre. Este acto constituye uno de los momentos más emotivos del calendario azul, con la salida de la Virgen de los Dolores rodeada de sus devotos.
Durante la Semana Santa, la Iglesia de San Francisco se convierte en el epicentro de la actividad del Paso Azul. El Jueves Santo sale en procesión el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra de José Planes realizada en 1945, acompañado por nazarenos, carros alegóricos y los espectaculares grupos bíblicos que caracterizan los desfiles lorquinos. El Viernes Santo, la Santísima Virgen de los Dolores preside la procesión, portada por noventa y dos mayordomos en su impresionante trono barroco, recibiendo la lluvia de claveles blancos y azules que le lanzan sus devotos desde balcones y tribunas. El trono, obra del orfebre sevillano Fernando Marmolejo Camargo y estrenado el Viernes de Dolores de 1981, es una auténtica joya de la orfebrería religiosa contemporánea.
A lo largo del año se celebran también otros actos devocionales, como la Septena en honor de la Virgen de los Dolores (nueve días de culto previos a la Semana Santa), el rezo del Santo Rosario en fechas señaladas, y diversas eucaristías solemnes coincidiendo con aniversarios significativos para la Hermandad. El 15 de septiembre, aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de los Dolores, se celebra una misa solemne con asistencia de las autoridades eclesiásticas y civiles, y la participación masiva de los miembros de la Hermandad.
La Hermandad de Labradores organiza también conciertos sacros, conferencias sobre patrimonio y Semana Santa, exposiciones temporales en el MASS, y otros actos culturales que mantienen viva la vinculación entre el templo y la ciudad a lo largo de todo el año, no limitándose únicamente a la Semana Santa.
Episodios singulares
La Iglesia de San Francisco ha sido testigo de numerosos episodios históricos que han marcado tanto su propia trayectoria como la de la ciudad de Lorca. Uno de los más relevantes fue la conversión del convento en hospital de beneficencia en 1838 tras la Desamortización de Mendizábal. A diferencia de lo ocurrido con otros bienes eclesiásticos, que fueron subastados y pasaron a manos privadas, en el caso del convento de San Francisco se llevó a cabo una permuta por los hospitales de San Juan de Dios y San Juan Bautista, lo que permitió que el conjunto mantuviera una función social y benéfica. Esta singularidad administrativa salvó al edificio de la ruina y el expolio, aunque supuso la desaparición temporal de la antigua archicofradía de la Vera Cruz y Sangre de Cristo.
Un episodio particularmente emotivo tuvo lugar durante la Guerra Civil española, cuando la imagen de la Virgen de los Dolores fue escondida para salvarla de la destrucción. Según testimonios de la época, se ocultó presumiblemente en el propio templo de San Francisco, pero nunca fue encontrada posteriormente, perdiéndose para siempre. Esta tragedia motivó el encargo en 1941 al gran imaginero valenciano José Capuz de una nueva imagen que pudiera ocupar su lugar, dando origen a la actual Virgen de los Dolores que tanto veneran los lorquinos.
Una curiosidad poco conocida es que el reloj de la torre aún conserva su maquinaria original, un mecanismo de precisión que durante siglos ha marcado el tiempo de la vida conventual y ciudadana. Este reloj mecánico, de los pocos que se conservan en funcionamiento en templos históricos murcianos, constituye un testimonio excepcional de la ingeniería relojera tradicional y del papel que los conventos desempeñaban como referentes temporales para la población.
Los terremotos del 11 de mayo de 2011 causaron graves daños en el templo y especialmente en el antiguo claustro del convento, donde se ubica el MASS. La rápida intervención de las autoridades y el compromiso de la Hermandad de Labradores permitieron acometer una exhaustiva restauración que no solo recuperó el edificio sino que lo dotó de las condiciones museísticas necesarias para albergar dignamente el extraordinario patrimonio textil del Paso Azul. El museo fue completamente rehabilitado, convirtiéndose en un referente en conservación y difusión del bordado artístico lorquino.
Una anécdota entrañable relacionada con el Paso Azul es el origen de la famosa «carrera de cuadrigas», uno de los momentos más espectaculares de la Semana Santa lorquina. Fue ideada en 1945 por Pedro Martínez Guijarro, quien tuvo la inspiración tras ver en Madrid, durante su servicio militar, una película titulada «La corona de hierro». Al regresar a Lorca, propuso a la Hermandad sacar un tiro de cuatro caballos al galope por la carrera, lo que se convirtió en un éxito sin parangón y en un punto de inflexión para los desfiles de la ciudad.
El órgano barroco de la iglesia tiene su propia historia. Fue reconstruido en 1826 con elementos de un órgano anterior, y durante décadas acompañó las celebraciones litúrgicas con su sonoridad característica. Aunque actualmente no está en uso, su presencia recuerda la importancia que la música sacra tuvo en la liturgia franciscana, y su conservación como el único órgano superviviente en las iglesias lorquinas le otorga un valor testimonial excepcional.
La denominación popular de la Casa del Paso (sede civil de la Hermandad) como «Casa de las Cariátides» se debe a las esculturas femeninas que adornan su fachada. Este edificio, construido hacia 1890 por Encarnación Escobar y adquirido por la Hermandad el Viernes de Dolores de 1987, fue inaugurado como sede en marzo de 1990, completando así el «entorno azul» junto con la iglesia y el museo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo fue construida la Iglesia de San Francisco de Lorca?
La iglesia fue construida a partir de 1561 como parte del Convento de San Francisco, establecido por la Orden Franciscana. Aunque la estructura original era renacentista, las importantes reformas de los siglos XVII y XVIII, especialmente las de 1638-1650 y 1689-1694, le confirieron el aspecto barroco que presenta actualmente.
¿Por qué es importante el conjunto de retablos de San Francisco?
Los retablos de San Francisco constituyen una de las muestras más importantes del arte barroco en la Región de Murcia y son el único conjunto que se salvó de la destrucción durante la Guerra Civil española en Lorca. Destacan el Retablo Mayor de Ginés López (1694), los retablos del crucero de Jerónimo Caballero y Juan de Uzeta (1730-1735), y el retablo de la Virgen de los Dolores de Manuel Caro (1691).
¿Qué es el Paso Azul y cuál es su relación con la iglesia?
El Paso Azul, oficialmente Hermandad de Labradores, es una de las principales cofradías de la Semana Santa de Lorca, cuya existencia fue ratificada por bula papal en 1756. La Iglesia de San Francisco es su sede religiosa desde el siglo XVII, y en ella se veneran las imágenes titulares: la Virgen de los Dolores (obra de José Capuz, 1942) y el Cristo de la Buena Muerte (obra de José Planes, 1945).
¿Quién realizó la imagen de la Virgen de los Dolores que se venera actualmente?
La actual imagen de la Virgen de los Dolores fue realizada por el escultor valenciano José Capuz Mamano en 1942, sustituyendo a la anterior imagen que desapareció durante la Guerra Civil española. Fue coronada canónicamente el 15 de septiembre de 1997 y declarada Bien de Interés Cultural en 2023.
¿Se puede visitar el MASS (Museo del Paso Azul)?
Sí, el MASS está ubicado en el antiguo claustro del Convento de San Francisco y abre de lunes a sábado de 10:00 a 14:00 h y de 17:00 a 19:30 h, y los domingos de 11:00 a 14:00 h. La entrada general cuesta 5 € y la reducida 4 €. El museo alberga una exposición de bordados, mantos y tesoros del Paso Azul, incluyendo varias piezas declaradas Bien de Interés Cultural.
¿Cuándo tiene lugar la procesión de la Virgen de los Dolores?
La Virgen de los Dolores sale en procesión dos veces durante la Semana Santa: el Viernes de Dolores (viernes anterior al Domingo de Ramos) y el Viernes Santo. Esta última es su salida procesional principal, portada por noventa y dos mayordomos en un trono barroco de gran belleza, recorriendo las calles de Lorca en uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa lorquina.
¿Qué pasó con la iglesia tras la Desamortización de 1838?
A diferencia de otros conventos que fueron subastados, el de San Francisco se permutó por los hospitales de San Juan de Dios y San Juan Bautista, pasando a ser propiedad de la Junta Municipal de Beneficencia. El convento se convirtió en hospital de beneficencia mientras que la iglesia se mantuvo como capilla del mismo, dependiente de la parroquia de San Mateo.
¿Cuántas obras declaradas Bien de Interés Cultural posee el Paso Azul?
El Paso Azul cuenta actualmente con 27 obras declaradas Bien de Interés Cultural, entre las que se incluyen el manto de la Santísima Virgen de los Dolores, varios estandartes (Guion, del Reflejo, Ángel Velado, San Juan, María Magdalena), la propia imagen de la Virgen de los Dolores, y la propia Iglesia de San Francisco, declarada BIC en 1982, consolidando el entorno azul como un espacio estratégico para la protección patrimonial.
Enlaces de interés
- Paso Azul – Hermandad de Labradores (Sitio Oficial)
- Lorca Taller del Tiempo – MASS y Monumentos
- Ayuntamiento de Lorca – Portal Oficial
- Turismo Región de Murcia – Patrimonio de Lorca
- Región de Murcia Digital – Iglesia de San Francisco
